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Gratinado de calabacín y queso

Gratinado de calabacín y queso

El gratinado es otra forma de cocinar los alimentos, en este caso, al horno. Consiste en incorporar una capa, generalmente de queso o bechamel, en la parte superior del plato. Con el calor del horno, ésta quedará dorada y crujiente. Además es una forma de preservar el sabor y aroma de los ingredientes del interior.

Se pueden realizar multitud de gratinados, en este caso hemos elegido el de calabacín y queso porque es un plato muy sencillo de preparar y de un sabor excepcional. Además conseguiremos reducir peso por su bajo aporte calórico. Con lo cual te aconsejamos que prepares el horno o microondas y lo pruebes, no te arrepentirás!

Ingredientes para hacer el gratinado

  • 50 gr de mantequilla
  • 6 calabacines
  • 200 gr de queso parmesano rallado
  • 125 ml de leche
  • 125 ml nata para cocinar
  • 2 huevos
  • 1 pizca de sal
  • 1 pizca de pimienta
  • 1 pizca de menta
  • 1 pizca de estragón
  • 1 pizca de perejil
  • 1 pizca de nuez moscada

Preparación del gratinado de calabacín y queso

En primer lugar, cortamos los calabacines en rodajas y derretimos la mantequilla en una sartén a fuego medio. Salteamos las rodajas hasta que adquieran un color dorado, aproximadamente, durante 5 minutos. Transcurrido ese tiempo, retiramos la sartén del fuego, ponemos todo el calabacín en un plato y lo salpimentamos.

En una fuente apta para el horno extendemos una capa de calabacín. Después, en un vaso ponemos 50 gr de queso, una pizca de estragón, menta y perejil y mezclamos. Después, espolvoreamos un poco de esa mezcla encima del calabacín. Extendemos encima otra capa de calabacín y lo volvemos a espolvorear con la mezcla, así hasta terminar con todo el calabacín.

Cuando hayamos terminado, mezclamos la leche con la nata líquida y los huevos. Mezclamos bien hasta obtener una mezcla homogénea y después le incorporamos un poco de nuez moscada, sal y pimienta. Vertemos esta mezcla sobre el calabacín y, posteriormente, espolvoreamos con el resto del queso que nos ha quedado.

Por último, horneamos durante 40 minutos a una temperatura de 180 ºC. Transcurrido ese tiempo, el gratinado estará cuajado y dorado, entonces retiramos del horno y lo dejamos reposar unos minutos y ya está listo para servir.

 

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